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DIFERENCIAS ENTRE LA SAUNA TRADICIONAL Y LA SAUNA DE INFRARROJOS

Hoy hablaremos de las principales diferencias entre ambos tipos de sauna: la tradicional y la de infrarrojos.
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Diferencias entre la sauna tradicional y la sauna de infrarrojos

DIFERENCIAS ENTRE LA SAUNA TRADICIONAL Y LA SAUNA DE INFRARROJOS

En los inicios de la sauna, hace más de 7000 años en la zona de Finlandia, a buen seguro que no podrían imaginar cómo iba a cambiar esa primera idea. Ahora muy pocos de ellos entenderían que ya no hace falta usar agua para una sesión de sauna tradicional.

Hoy día, la sauna de más nivel es la sauna que usa los infrarrojos. Es común que se desconozca la existencia de este tipo de fauna pero, para conocerla más a fondo, hoy hablaremos de las principales diferencias entre ambos tipos de sauna: la tradicional y la de infrarrojos.

Principales diferencias entre ambos tipos de sauna

En la búsqueda actual por la reducción del consumo, es interesante conocer que la sauna de infrarrojos supone un ahorro de agua respecto a la sauna tradicional. Mientras que aquella se vale de una única sesión, aunque sea más larga, la tradicional requiere varias sesiones y un mayor empleo de agua para poner la sauna en marcha cada vez.

En la sauna tradicional, cada parte de la sesión en la que nos introducimos en la misma, normalmente tres, supone un gasto de agua. Por su parte, en la de infrarrojos, la única fase utiliza la misma energía, una sesión continua de 30 minutos es la indicación idónea.

También difieren en la cantidad de energía eléctrica requerida para ponerse en marcha. Para que una sauna tradicional alcance la temperatura deseada necesita prácticamente tres cuartos de hora mientras que a la de infrarrojos le bastan con unos 10 minutos. Esto añade un mayor ahorro de tiempo al antes comentado.

Otra diferencia radica en la temperatura y su control en cada tipo. En la sauna tradicional se alcanzan altas temperaturas, alrededor de entre 70 y 100 grados, que pueden llegar a ser incluso excesivamente altas. Por su parte, en la sauna de infrarrojos, los grados suelen mantenerse en los 50 grados.

El hecho de tener menos grado no hace que pierda eficacia en su uso sino que aporta beneficios porque en su interior te podrás sentir más tranquilo, a la vez que se evita la sensación de agobio por no tener que soportar tanto calor. El padecer enfermedades relacionadas con el sistema cardiovascular es indicación de este tipo de saunas, la de infrarrojos, porque será beneficioso para su patología y porque se sentirán mejor que en una tradicional.

El efecto de los infrarrojos en el organismo es mayor que con el uso de la sauna tradicional. Se encuentra descrito como los infrarrojos son capaces de penetrar casi 4 cm mientras que con el método inicial, el efecto es más superficial.

Hay quien piensa que los infrarrojos pueden ser una energía negativa para nuestro organismo pero nada más lejos de la realidad. Los infrarrojos son una forma de energía que también emite el sol y a la que estamos expuestos a diarios sin que suponga ningún perjuicio para nosotros. Es una forma de energía positiva que nuestro cuerpo acepta sin ningún tipo de problema y no hay por qué preocuparse.

También se utiliza con fines rehabilitadores en tratamientos médicos y fisioterapéuticos para la mejora de lesiones y método para la recuperación.

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